CCOO mira al pasado y reflexiona sobre su futuro para “seguir haciendo historia"

  • La historia de CCOO como parte del movimiento obrero y su futuro se han entrelazado hoy en una jornada bajo el lema ‘Hicimos, hacemos, haremos historia’.

En la jornada han intervenido algunos de los protagonistas de la historia de CCOO, como Julián Ariza, Cecilia Sanz, Nicolás Sartorius o Carmen Bravo. También la generación más joven del sindicato, con Carlos Gutiérrez.

25/10/2018.
CCOO mira al pasado y reflexiona sobre su futuro para “seguir haciendo historia

CCOO mira al pasado y reflexiona sobre su futuro para “seguir haciendo historia

CCOO de Navarra ha celebrado esta mañana una jornada en el Civivox Condestable bajo el lema ‘Historia y futuro del movimiento obrero. Hicimos, hacemos, haremos historia’. Una jornada en la que se ha echado la mirada atrás para recordar, reflexionar y debatir con algunos de los protagonistas de la historia de CCOO y también se ha proyectado una mirada hacia el futuro con la generación más joven del sindicato.

Clandestinidad, sindicato vertical, transición democrática… de todo ello se ha hablado en unas mesas redondas que han contado con la participación de Chechu Rodríguez, secretario general de CCOO de Navarra; Julián Ariza, exsecretario confederal de CCOO y miembro del CES; Cecilia Sanz, exsecretaria general de la Federación estatal de Alimentación; Jesús Garatea, exsecretario general de CCOO de Navarra; Nicolás Sartorius, exsecretario confederal y vicepresidente de la Fundación Alternativas; Carmen Bravo, doctora en historia por la UPNA y exsecretaria confederal de la Mujer de CCOO; Pilar Arriaga, secretaria de Organización de CCOO de Navarra; Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Juventud de CCOO; Nerea Contreras, secretaria de Juventud de CCOO de Navarra; y Pilar Ruiz, responsable de formación sindical de CCOO de Navarra.

Los ponentes han reflexionado sobre el movimiento obrero, que dio inició a una de las épocas más interesantes y convulsas para el sindicalismo. Una época aquella que no se entendería sin conocer la historia de CCOO, una organización que aglutinó la protesta social del momento. CCOO no sólo fue un lugar para luchar por la instauración de la democracia, fue la casa común del antifranquismo. Por eso la gente de referencia y que lideró las ansias de cambio tienen el carnet de CCOO. Marcelino, Julián, Cecilia, Nicolás, Carmen y un largo etcétera son la foto de un impulso militante, que fue quien nos trajo la democracia.

CCOO estaba muy conectada con la clandestinidad, veníamos de ese trabajo silencioso de la gente militante, por eso el sindicato supo agrupar en su seno luchas que hasta entonces o estaban dispersas o estaban ocultas. En aquella época, a la clase trabajadora no se le regaló nada, todo fue arrancado con mucha lucha. Hubo un pulso enorme de esas bases obreras para construir la democracia.

Las élites políticas ratificaron, en las leyes, en la constitución, en el sistema parlamentario, las ansias de libertad y democracia que tenía la gente, deseos sin duda que supo crear y empujar un movimiento obrero en el que CCOO fue fundamental.

Teniendo muy presente ese pasado reciente, CCOO se enfrenta a un momento de renovación, de coger el impulso necesario para adecuarse a un nuevo tiempo. En aquel final del franquismo, los sindicatos jugaron un papel determinante en la consolidación de la democracia y los derechos sociales. Se dejaron la piel en ello. Por eso conviene recordar que somos parte de la mejor tradición sindical y social. Y frente a la precariedad y el empobrecimiento necesitamos valores y unidad.

Formamos parte de una cultura sindical que es consciente de que la firmeza no es la ausencia de diálogo, y por eso combinamos la presión con la negociación. CCOO tiene que abrirse aun más a los problemas de la gente y a la diversidad de nuestra sociedad para seguir siendo determinante en la historia de este país.

Los nuevos modelos empresariales trocean a la gente trabajadora, por eso CCOO tiene que aglutinar a los trabajadores y trabajadoras, especialmente a los jóvenes, para luchar contra la precariedad laboral, la desigualdad entre hombres y mujeres, los accidentes laborales y las injusticias, que son las nuevas lacras a las que nos enfrentamos en este siglo XXI. La lucha continúa.

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