OPE: cuando los docentes son los evaluados

    Un artículo de opinión de Eduardo Fernández Luis, responsable de Enseñanza Pública de CCOO Navarra.

    08/10/2018.
    Artículo de opinión de Eduardo Fernández, responsable de Enseñanza Pública

    Artículo de opinión de Eduardo Fernández, responsable de Enseñanza Pública

    Durante los días 18, 19 y 20 de septiembre, 104 docentes podrán acceder, por fin, a su expediente de la OPE de Secundaria y FP realizada en los meses de junio y julio. No son todos los que lo han solicitado ni los que piensan solicitarlo próximamente, sino que se trata de una pequeña porción del grueso de profesionales que, a lo largo de este año, se han esforzado para tratar de conseguir una estabilidad en su puesto de trabajo.

    Resulta paradójica la situación en la que muchos profesores nos encontramos en el proceso de concurso-oposición. Estamos todos de acuerdo en que queremos realizar una selección de los mejores docentes para nuestra Comunidad Foral, ya que la educación es uno de los cimientos de nuestra sociedad, y para nuestros niños y niñas queremos una enseñanza de calidad, igualdad y equidad.

    En nuestra práctica docente diaria tenemos la obligación legal de establecer unos criterios de evaluación y de calificación específicos, claros y transparentes, plasmados en rúbricas de forma escrita, siempre al servicio del alumnado.

    Tal y como dicta la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa, dentro de los estándares de aprendizaje evaluables se recoge “...permiten definir los resultados de aprendizaje, y que concretan lo que el alumno debe saber, comprender y saber hacer en cada asignatura; deben de ser observables, medibles y evaluables y permitir graduar el rendimiento o logro alcanzado. Su diseño debe contribuir y facilitar el diseño de pruebas estandarizadas y comparables”.

    Sin embargo, cuando somos los y las docentes los que pasamos de evaluar a ser evaluados para pasar a formar parte de ese cuerpo dentro de la función pública, esos criterios no quedan definidos y publicados para que todos los opositores sepan con exactitud lo que se espera de ellos a lo largo de las diferentes pruebas del proceso.

    Hay numerosas personas que denuncian la falta de claridad a la hora de establecer los criterios de evaluación en las oposiciones. De nuevo, si nos remitimos a la LOMCE, en relación a los mismos “...son el referente específico para evaluar el aprendizaje del alumnado. Describen aquello que se quiere valorar y que el alumno debe lograr…”.

    A pesar de pedirlo año tras año, cada vez que tenemos un nuevo proceso selectivo, no se aborda tal y como es demandado por todas y todos los aspirantes. Y esto, inevitablemente, genera una suspicacia y una desconfianza entre los y las opositoras que en nada beneficia al propio sistema. Es precisamente esto es lo que provoca la avalancha de recursos que ahora mismo está colapsando al Departamento de Educación; la impotencia e indefensión al que se ven avocados los y las opositoras.

    Claridad, transparencia, equidad, comprensión y justicia. Estas personas no piden nada más. Y, es que, tal y como afirma Carles Monereo, investigador y especialista en estrategias de enseñanza y aprendizaje, “dime cómo evalúas y te diré cómo aprenden tus alumnos”. Yo añadiría una frase final: explica a tu alumnado cómo le vas a evaluar para que pueda prepararse para tu evaluación.

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