Artículo sobre las condiciones de las cuidadoras en educación. Eva Mier, cuidadora y delegada de CCOO

    04/07/2018.
    cuidadoras

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    El personal cuidador de educación somos un colectivo que prestamos nuestros servicios atendiendo al alumnado con necesidades educativas especiales en colegios públicos de Navarra. Sin nuestro trabajo y nuestra dedicación diaria, la integración de estos menores en los colegios ordinarios no sería posible.

    Somos quienes nos encargamos día a día de ayudarles en los desplazamientos, en el control de esfínteres, de darles de comer, apoyarles en educación física, de atenderles dentro del aula, en los recreos, excursiones, actividades del colegio…entre otras muchas cosas.

    Nos implicamos emocionalmente, les apoyamos y reforzamos, atendemos, reconducimos, en definitiva, somos el punto de referencia y el apoyo necesario en su vida escolar. En este sentido es importante no olvidar que hablamos de menores con necesidades educativas especiales, con discapacidades y/o enfermedades que en ocasiones implican riesgo vital.

    Actualmente, quienes trabajamos a jornada completa, (una minoría), realizamos 43 horas semanales, todas de atención directa al alumnado; 9 horas de lunes a viernes, salvo 7 horas los miércoles. Tenemos 45 minutos de descanso en toda la jornada para comer (teniendo en cuenta las jornadas de 9 horas y el tipo de alumnado al que atendemos es muy poco).

    Seguimos trabajando encuadradas en un nivel D, que no se ajusta a nuestro trabajo ni a las funciones y responsabilidades que asumimos, con una jornada de trabajo agotadora que redunda en una peor calidad en la atención a los y las menores con estas necesidades.

    A pesar de que desde el Departamento de Educación se presume del aumento de la bolsa de horas asignadas a este colectivo, este incremento se traduce en una precarización ya que se realizan más jornadas parciales, por culpa de la Resolución 2109/2012 que establece la distribución de nuestra jornada laboral, permitiendo que con jornadas reducidas se abarque toda la jornada escolar, dándose la paradoja de que personas contratadas realicen el mismo trabajo que el personal fijo a jornada completa, con contratos de menor jornada y consecuentemente con menor remuneración.

    En un porcentaje muy elevado trabajamos con contratos semanales de 20 horas, 12,5h y hasta de 10 horas, no pudiendo renunciar a dichos contratos ya que seríamos penalizadas y excluidas de las listas de contratación.

    Y no olvidemos que estamos hablando de puestos de trabajo repartidos por toda la geografía Navarra, de forma que una persona que vive en Pamplona tiene que aceptar un contrato de 12h semanales en Tudela o a la inversa, perdiendo dinero por trabajar.

    Todo esto ocurre, como tristemente viene sucediendo a menudo, en un colectivo altamente feminizado, quedando patente una vez más la brecha de género que se produce cuando somos las mujeres quienes asumimos mayoritariamente los puestos de trabajo destinados al cuidado de las personas, y más en nuestro caso donde son las y los menores con discapacidad quienes son objeto de los mismos.

    El 28 de junio nos reunimos en Asamblea la Comisión de Personal de Administración Núcleo, el grupo motor y un gran número de cuidadoras y cuidadores.

    En esta asamblea, a todas las partes, nos ha quedado claro que a día de hoy, el Departamento de Educación no ha hecho efectiva ninguna de las reivindicaciones que se están solicitando para nuestro colectivo, más allá de buenas palabras que no se llevan a efecto (excepto algo que era tan lógico como conservar nuestro lugar de trabajo en caso de optar a la movilidad).

    En definitiva, estamos igual que el año pasado por estas fechas con muchos temas sobre la mesa y el comienzo de curso a la vuelta del verano.

    Por ello, nos vemos en la obligación de denunciar públicamente nuestras condiciones de trabajo, exigiendo el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la Consejera de Educación.

    La denuncia de esta situación ha generado un enorme consenso entre todas las partes ya que sindicatos y personas afectadas de distinto signo político e ideología denunciamos la situación de precariedad en la que vivimos este colectivo y consideramos urgente revertir esta situación ya.

    Exigimos que la Consejera tome cartas en el asunto, abra la negociación con los sindicatos y asuma las reivindicaciones que desde hace años venimos planteando. Es evidente que esta situación ya no se sostiene.

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