Grandes maestros de la literatura: ELA

    Un artículo de opinión de Carmen Pueyo, secretaria general de la Federación de Sanidad y Servicios Sociosanitarios de Navarra de CCOO de Navarra.

    08/02/2018.
    Artículo de opinión de Carmen Pueyo

    Artículo de opinión de Carmen Pueyo

    Bajo el título de “Rajoy no debería mandar en las bibliotecas navarras”, tres representantes del sindicato ELA en la Administración Foral firmaban recientemente un artículo de opinión en Diario de Noticias, y aprovechando que el Arga pasa por Pamplona, como es costumbre en esa organización, se explayaban en las críticas hacia otras centrales (por descontado la nuestra) a causa de un acuerdo estatal consistente en la convocatoria de una serie de Ofertas Públicas de Empleo de consolidación durante los tres años siguientes en aquellos ámbitos considerados “esenciales” (Salud, Educación, Hacienda…) con el objetivo de reducir la temporalidad hasta el 8%. Baste recordar que en el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea la temporalidad supera el 40% de la plantilla. Pues bien, resulta que esto ELA lo considera “una burla”.

    Intentado respetar cualquier disparidad de criterios, lo cierto es que yo, más aún si fuera personal contratado o en el paro, no tendría inconveniente en despertarme todas las mañanas “sufriendo” burlas como esta.

    La verdad es que ese acuerdo, como ya he dicho, no alcanza a todos los ámbitos y por consiguiente no cubre todo lo que hubiéramos deseado; eso ya lo decimos nosotros y no hace falta que nos lo apunte nadie. El problema es que la fórmula mágica para ganar la partida por diez a cero en cualquier ámbito y en todas las negociaciones la tiene en exclusiva ELA. Por eso mismo, aunque no les vamos a pedir que abandonen su afición por las bibliotecas, sí les sugerimos que alguna vez y para variar dejen de lado tanta literatura y nos sorprendan en la práctica con hechos, con acuerdos que contengan las soluciones que tanto predican y cuyo secreto sólo ellos parecen conocer.

    No tengo la menor duda que si ELA hubiera estado en la negociación con el Ministerio de Administraciones Públicas estaríamos hablando de convocatorias con miles de plazas más. ¿Pero qué digo miles?... ¡miles de millones! (valga la “bilbainada”).

    En fin, nada nuevo bajo el sol: la sempiterna (y aburrida) matraca de siempre; la estrategia, vieja como la misma humanidad, de afear logros ajenos cuando uno pretende ocultar que carece de propios.

    Desde hace años, algunas centrales sindicales han querido trasladar el mensaje de que la culpa de todos los males que asolan a los empleados de la Administración Foral es de los “sindicatos de concertación”. Concertar, que significa acordar. Curiosa denominación, pretendidamente descalificatoria, que nos otorgan quienes tradicionalmente se han venido llamando a sí mismos como “de confrontación”, queriendo contraponer (?) su modelo sindical al nuestro. Eran tiempos en los cuales no ostentaban la mayoría de la representación en la Mesa General de las Administraciones Públicas de Navarra, que es la mesa donde se negocian todos los temas que conllevan contenido económico. Ese, sin duda, era el gran escollo que impedía a los trabajadores públicos de Navarra avanzar hacia la tierra prometida, que manaría leche y miel y donde se ataría a los perros con longaniza, o mejor, con txistorra.

    Pues bien, esos sindicatos en la actualidad ostentan la mayoría en la Mesa General y encima con cambio de gobierno. Se supone que por fin el camino estaba despejado para poner remedio a las discriminaciones, agravios y recortes.
    Sin embargo, cuando ya enfilamos hacia el final de la legislatura (política y sindical), las piedras continúan sin dar miel y los canes siguen atados con las mismas correas… pero no vemos confrontar a los autodenominados sindicatos de “confrontación”. No sabemos bien si es que con el cambio de gobierno se han vuelto más “de acompañamiento”, o quizás consideran que con la devolución de la paga extra y la paupérrima subida para este año ya se ha puesto una pica en Flandes. Por si acaso, recordarles que eso ya lo ha hecho también el PP en el resto de Comunidades, donde ellos no están en las mesas de negociación.

    Y es que como dice el refrán, no es lo mismo predicar que dar trigo. Ha sido muy cómodo criticar sistemáticamente todos los convenios que firmábamos en la Administración, porque siempre alguna cosa se queda fuera. El último que suscribimos fue en el 2010, aunque no tuvo efectos porque se derogó coincidiendo con el inicio de la crisis, y recogía la implantación de la carrera profesional y administrativa para todo el personal, reivindicación en la que vamos a insistir, que ha sido demandada especialmente por la plantilla del SNS-O, donde todavía solo la tienen Facultativos y Enfermería fijos y a diferencia del resto de Servicios de Salud, por ejemplo Osakidetza ¿les suena?.

    Estamos, como decía, en la recta final de la legislatura. A partir de ahora asistiremos sin duda a una sesión continua de teatrillos, postureos y desencuentros que no hemos visto durante estos tres años, pero la realidad, que es tozuda, nos dice que “los malos” ya no somos mayoría en la Mesa, y sin embargo ¿cuántas demandas y reivindicaciones de los empleados de la Administración Foral se han conseguido?

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