"Es nuestra hora", artículo de Chechu Rodríguez

    La juerga de los excesos de la economía especulativa la pagamos las mayorías sociales. Especialmente aquellas personas que viven en una situación social más vulnerable; personas en riesgo de exclusión, pensionistas, mujeres, gente joven precaria y personas inmigrantes. Fue la gente que no había provocado esto quienes sufrieron desahucios, paro y miseria. Nos pasaron el cestillo de la factura y tuvimos que pagarla por decreto.

    24/01/2018.
    Artículo Chechu Rodríguez

    Artículo Chechu Rodríguez

    La juerga de los excesos de la economía especulativa la pagamos las mayorías sociales. Especialmente aquellas personas que viven en una situación social más vulnerable; personas en riesgo de exclusión, pensionistas, mujeres, gente joven precaria y personas inmigrantes. Fue la gente que no había provocado esto quienes sufrieron desahucios, paro y miseria. Nos pasaron el cestillo de la factura y tuvimos que pagarla por decreto.

    Ahora que vivimos un momento de cierto crecimiento económico quieren, paradójicamente, quedarse todo el beneficio, normal, lo suyo es la avaricia. Por eso nos escamotean las subidas salariales cuando el IPC crece al 1,2%. Y eso que los salarios son los que han pagado la crisis, sobre todo en los trabajos más precarios. Por eso nos debe preocupar la calidad del empleo, porque corremos el riesgo de cronificar la precariedad y los bajos ingresos.

    En Europa se han creado en los últimos años 5,5 millones de empleos, de cada cinco empleos cuatro son temporales o a tiempo parcial. Parece que cuando sale la EPA y los datos del paro los gobiernos cuadran los gráficos para que la tendencia al alza en la generación de empleo sea un salvavidas para las próximas elecciones, sin advertir que en estos asuntos la mirada a corto plazo es una ruina económica y social. Poco hacemos si generamos empleo, y podemos mandar la correspondiente nota de prensa celebrándolo, mientras que precarizamos las condiciones de la gente trabajadora y hacemos más presente la figura del trabajador o trabajadora pobre.

    Los gobiernos viven presos de los gráficos al alza, en lugar de estar trabajando por corregir problemas estructurales de nuestra economía. No parece preocupar la alta parcialidad que sufren las mujeres cuando firman un contrato (en Navarra el 30% de las mujeres trabajan a tiempo parcial), ni parece importar que la mayoría de las personas jóvenes sufran la precariedad.

    En lo últimos años en España se han perdido 350.000 empleos públicos y las personas que trabajan en las administraciones públicas han perdido un 13% de capacidad adquisitiva. En Navarra si la temporalidad general es del 24%, en la plantilla del propio gobierno es del 34%. Es decir, quien debe velar por la calidad en el empleo abusa de la contratación temporal.

    En este contexto las élites financieras, desgraciadamente de la mano de buena parte de la clase política, nos impusieron una relación realmente inexistente entre desregulación de los mercados de trabajo y crecimiento económico.

    Por eso es importante tener en cuenta que, si la recuperación económica sigue descansando sobre una presión permanente sobre los costes laborales, generaremos una sociedad con un futuro incierto. Porque ese modelo nos avoca a una mayor desigualdad social, a la consolidación de bolsas de pobreza y riesgo de exclusión social, incluso entre quienes tienen empleo.

    Y es que quienes nos hicieron pagar las consecuencias sociales de la crisis prefieren unos sindicatos debilitados, a ello se han dedicado los últimos años. De hecho, Mario Draghi le dijo a España y Portugal que para recuperar credibilidad debían “reformar el sistema de negociación colectiva y aprobar convenios de empresa”, así se buscaba una reducción del poder de negociación por parte de los sindicatos. Por lo tanto, la reforma laboral no sólo fue a por la clase trabajadora, sino que también estaba dirigida contra los sindicatos que representamos esa mirada social y de clase.

    Frente a esa actitud, en CCOO nos armamos de razones, de valores y de luchas. Porque ahora que vivimos un repunte del crecimiento económico, pensamos que ese crecimiento debe afectar también al aumento de los salarios y la ampliación de derechos. Los convenios colectivos y las garantías salariales son, en este momento, un instrumento determinante para el reparto de la riqueza y para estrechar las desigualdades sociales.

    Por eso el aumento generalizado de los salarios es un medio esencial para luchar contra la pobreza salarial y social, junto a otras medidas como el aumento de la contratación indefinida, la ampliación de la cobertura de desempleo, el fortalecimiento de la renta básica garantizada, la fiscalidad progresiva y la mejora de las pensiones. Con ese ánimo se ha acordado con el gobierno una fuerte subida del SMI, que podría hacerlo por decreto. Un acuerdo que sumado a la presión en la negociación colectiva, impulsará los salarios más bajos.

    Ahora es nuestra hora, es el momento de apretar en la negociación colectiva, es la hora de la gente que hasta ahora no ha tenido la oportunidad de construir un itinerario profesional adecuado, es hora de construir los cimientos de otro modelo económico que no necesite contratar barato para crecer.

    Chechu Rodríguez

    Secretario general de CCOO Navarra

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.